huele a olvido,
y las huellas de piel,
y las sombras oreadas al destino
se vuelve caricia en la ceniza del tiempo.
pero todo cambia:
tejiste un azulnube con las hebras del ocaso
mientras cosías con el hilo de la ausencia
mi destino.
y así... fue así. como olvidé tu voz
para convertirte en un eco.