EL HOMBRE
EL
Iba incierto, su andar encorvado
Enconvarda su hambre, recitando el frío.
Adoquinando uno a uno sueños compungidos
Sobre los vestigios de falsos idilios.
Iba aquel hombre mirando peregrino
De lágrimas furtivas y pies trompicones
Repujando maquinal en sus ojos de trino
De falsas y verdaderas; esperanzas e ilusiones.
Quizá guarde alegrías en una casa de cartón
O se abrigue con la bruma osificante del ser,
O coma de las ilusiones y beba de la desazón
De su ser peregrino y de jamás volver.
YO
Miro aquel hombre sin hallarse
… ¿Acaso DIOS aun estaba durmiendo
Y en medio de su sueño hallábase
Mientras este hombre caminada sufriendo?
Miro aquel hombre sin hallarse
… ¿Acaso DIOS cual tahúr que lanza dados
Lanzó a la tierra sufrimientos seculares
Apilando sufrimientos desafortunados?
Miro aquel hombre sin hallarse
… ¿Acaso DIOS ignoraba desde el cielo
Que la tierra era un manto poblándose
De hambre, lagrimas, pobreza y recelo?
DIOS
Miro aquel hombre sin hallarse
… Y te miro a ti con la mirada pensando,
Has visto el hambre sin saciarse
Porque no das tu alma en pedazos de pan blando.
Yo no juego a los dados, yo no descanso
Yo vivo pensando en la mirada incierta
De aquel hombre esperando si me cobijas los brazos
Y cuando te llame no me cierres tu puerta.
Yo pinto en las corolas, yo trazo verdades,
Yo pongo en aquel hombre la duda
Y te veo si estas desafiando deidades
o mueves tus brazos, tu corazón, en su ayuda.